En una licitación, la información crítica se acumula entre bases, anexos, aclaraciones, ofertas, planillas y actas. Tener los archivos disponibles no garantiza que sea fácil compararlos o evaluarlos.
El problema no es tener pocos datos. El problema es no poder convertirlos rápidamente en información ordenada, conocimiento contextual, insights accionables y decisiones trazables.
Ahí aparece el verdadero costo: horas de revisión manual, criterios difíciles de reconstruir, evidencia incompleta y decisiones que dependen más de la memoria que de un proceso claro.